sábado, 11 de junio de 2011

UN MAL DE NUESTRO TIEMPO


CORRUPCIÓN E HIPOCRESÍA
 ¡Venid, mortales, venid,
a adornaros cada uno,
para que representéis
en el teatro del mundo!
       C. de la Barca




Es interesante advertir cómo la etimología de las palabras define con precisión aquello que a veces los ojos se niegan a ver.
Por caso, la palabra hipocresía, que proviene del griego hypocrisis, significa actuar, fingir, y por extensión, el hipócrita era aquel actor que representaba comedias o tragedias.
Por otra parte, la palabra corrupción, hoy tan utilizada para denominar una plaga endémica de la política oficial, deriva del latín corrumpere, que vale por decir romper, quebrar, separar  con el concurso de algún otro.
Cuando mencionaban la corrupción en el senado de la antigua Roma, utilizaban este verbo compuesto para expresar que el senado estaba roto o separado por alguien.
Así las sociedades atravesadas por la corrupción, están en forma simultánea atravesadas por la hipocresía. No hay corrupto que se declare como tal. Por el contrario todas las personas corruptas pretenden que se vea grandeza y bondad en aquello que aparentan, aunque sus fines y logros estén alejados de la realidad.
Entendemos por corrupción política ese conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona transgrede los compromisos adquiridos, utilizando los privilegios otorgados con el fin inconfesable de obtener beneficios ajenos al bien común. Por lo general se aplica a los gobernantes o los funcionarios elegidos o nombrados, que se dedican a aprovechar los recursos del Estado para enriquecerse.
Corrupción e hipocresía constituyen uno de los males centrales de nuestra sociedad, que de tal modo promueve injusticias[] y desigualdades sociales bajo un marco de engaños. Si a ello le sumamos la indiferencia social a este flagelo, la situación se torna de una gravedad enorme, incompatible con el sustento y desarrollo de la sociedad en cuestión.
Si bien La corrupción política es una realidad de dimensión mundial; su nivel de tolerancia o de combate evidencia la madurez política de cada país. Su denuncia, su combate y su aniquilación son decisivos, ya que en todos los aspectos de la vida nacional, socava la democracia y el buen gobierno, habida cuenta que supone un desacato e incluso una subversión de todos los procesos sociales


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