lunes, 23 de diciembre de 2013

KIRCHNERISMO, SÍMBOLO Y ALEGORÍA DE UN FRACASO SOCIAL


 
 


          Fue sueño ayer; mañana será tierra!
           ¡Poco antes, nada; después humo!
                                      F. de Quevedo
 
Alegoría es palabra que viene del griego allegorein, hablar figuradamente.
Es una figura retórica que consiste en representar una idea abstracta a través  de imágenes poéticas
La alegoría pretende dar una imagen de aquello que no tiene imagen o que la  tiene, pero de una complejidad tal, que la alegoría la simplifica para que sea mejor entendida por la mayoría. Conformar lo abstracto o lo conceptual responde a un criterio didáctico.
El esqueleto y la guadaña es alegoría de la muerte, la mujer con venda en los ojos,  espada y balanza en sus manos, es alegoría de la justicia o la paz evocada por una paloma con una ramita de laurel en su pico. Por estas particulares características la alegoría fue hábilmente utilizada desde la más remota antigüedad.
Pero hay una diferencia sustantiva entre alegoría y símbolo.
La primera es una representación artificial de abstracciones cognoscibles y expresables por otros modos, en tanto que el símbolo es la única expresión del significado de aquello que simboliza. Es la representación de una idea con rasgos y significados convenidos. Así la cruz, la estrella de David o la media luna y la estrella son símbolos religiosos que refieren al cristianismo, al judaísmo y al islam respectivamente, como la hoz y el martillo al comunismo y la cruz esvástica al nazismo.
Alegorías y símbolos vienen en auxilio de conceptos intrincados, tales como el saqueo sistemático de una sociedad; el envilecimiento, la hipocresía y la ruindad de los que mandan; la corrupción que corroe la moral y la economía de una sociedad; la ineptitud y la mediocridad de una secta política que condena al oprobio a varias generaciones y a la estulticia cívica que tolera estos males.
 Ellos definen el período histórico que vivimos; período embozado por la mentira del relato, atravesado por el enriquecimiento ilícito de quienes se dicen progresistas, por  el pisoteo de las instituciones de la república y por la búsqueda desesperada de la impunidad para sus crímenes.
Probablemente todas estas iniquidades serán en el futuro referidas por simples alegorías como: Una década de mentiras para todas y para todos o pictográficamente representadas por las caras inolvidables de Boudou, Lázaro Báez o Milani o en su defecto por  un enorme bolso lleno de euros.
En la alternativa de escoger un símbolo, será  entonces la letra K la expresión de esa época aborrecible.
Así, alegórica o simbólicamente, quedarán reflejados la totalidad de quienes por acción u omisión contribuyeron al hundimiento de la argentina y al sufrimiento de su pueblo.
Símbolos y alegorías útiles para la memoria de un fin de ciclo en el que afloran, como una erupción pestilente, todas las lacras del populismo, ese que borra con el codo aquello que su mano escribe, encarnado en estas mafias políticas que han hecho del robo y la falsía un principio incólume.
 
 

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