lunes, 7 de noviembre de 2011

LOS MITOS


Un mito (del griego μθος, mythos, «relato», «cuento») es una narración, que pasa de una generación a otra y que refiere acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos.
La mitología es el tratado o estudio de los mitos.
Los mitos, según se sabe, no obedecen a un mero divertimento de su creador, por el contrario tiene propósitos diversos, que se pueden resumir en tres.

* Una función explicativa del origen o la razón de ser de aspectos esenciales de la vida terrenal y universal. Nos hablan del cómo y el porqué del mundo.
* Una función política, tendiente a reforzar ideas o creencias de determinados sectores sociales. El origen divino de los reyes, o el vicariato de los sacerdotes son ejemplos de ello.
* Una función pragmática, orientada a ofrecer un asidero frente a los vaivenes de la existencia humana. El destino, los oráculos, la furia de los dioses conforman su entramado.

El antropólogo Bronislaw Malinowski afirmaba que no hay aspecto importante de la vida que sea ajeno al mito.
La curiosidad es inherente a la condición humana. ¿Quienes somos? ¿De donde venimos? ¿Hacia donde vamos? Esos son algunos de los múltiples interrogantes que acosan al hombre y la respuesta mitológica, a falta de otra mejor, fue la primera en aparecer.
Obviamente eran relatos imaginarios sin demasiados fundamentos. Son, aunque suene rudo, una serie de mentiras que acababan siendo tomadas por verdades. He ahí la diferencia capital con el cuento o la fábula, que son mentiras reconocidas y aceptadas, aunque por la belleza de su entramado o moraleja  se las da por ciertas durante un instante, dado que entretienen.
El mar Mediterráneo fue en la Antigüedad  el espacio vital para el intercambio de bienes materiales e ideas, entre los pueblos que se asentaron en sus orillas: egipcios, fenicios, persas, griegos, romanos.
El Mar Mediterráneo fue un gran hervidero de mitos.
En él apareció una de las primeras grandes culturas europeas: la cultura cretense (2000 a. C. al 1425 a. C.). La civilización griega clásica hundió sus raíces en la civilización cretense, sin por ello sustraerse de otros influjos procedentes de diversos pueblos. La huella de estas influencias puede seguirse a través de un largo proceso de formación, que duró aproximadamente unos dos mil años, y que culminó con la aparición, hacia el 800 a. C., de la primera etapa histórica de la antigua Grecia: la Grecia Arcaica. Tras esa primera etapa, que llegó hasta el siglo VI a. C., se inició la etapa más floreciente de la cultura griega conocida como Periodo Clásico (del siglo V al III a. C.). El último periodo fue el Helenismo que comenzó en el siglo IV a. C. y finalizó en el siglo I a. C. con la conquista de Grecia por parte de los romanos.
Como corolario, es interesante establecer la diferencia entre ideas y creencias y que fuera tan bien explicada por el filósofo español José Ortega y Gasset.
Ortega distinguía dos tipos de convicciones o pensamientos: las ideas y las creencias. Llamaba ideas a los pensamientos que se nos ocurren acerca de la realidad, a las descripciones explícitas que podemos examinar y valorar; las cuales sentimos como obras nuestras, como el resultado de nuestro pensar.  En tanto que las creencias son convicciones externas, dadas por el entorno social y cultural y en las cuales creemos. Son convicciones, no siempre conscientes, con las que contamos y que nos permiten actuar y manejarnos en el mundo. Eso las emparenta con los mitos.

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