Entendemos por residuo a todo aquello que
luego de haber cumplido su ciclo o de haber servido bien o mal para una
actividad o función determinada, pierde su valor y
es descartado.
Esto sucede en todos los aspectos de la evolución humana, tanto en sus aspectos biológicos, como en los sociales, sean estos culturales, económicos o políticos.
El Peronismo que fue un movimiento histórico surgido en Argentina al promediar la década de 1940, al calor del liderazgo del General Perón, en una sólida alianza principal con la clase obrera y los sindicatos, algunos sectores de la clase media, con las masas empobrecidas del interior y de los centros urbanos, además de algunas organizaciones políticas fragmentadas del radicalismo y del conservadurismo, tuvo como todo movimiento histórico, una primera fase ascendente con su apogeo y una declinación con su perigeo
Ese ciclo, con sus altibajos, concluyó esencialmente con la muerte de Perón en 1974 y su único heredero debía ser el pueblo.
Esto sucede en todos los aspectos de la evolución humana, tanto en sus aspectos biológicos, como en los sociales, sean estos culturales, económicos o políticos.
El Peronismo que fue un movimiento histórico surgido en Argentina al promediar la década de 1940, al calor del liderazgo del General Perón, en una sólida alianza principal con la clase obrera y los sindicatos, algunos sectores de la clase media, con las masas empobrecidas del interior y de los centros urbanos, además de algunas organizaciones políticas fragmentadas del radicalismo y del conservadurismo, tuvo como todo movimiento histórico, una primera fase ascendente con su apogeo y una declinación con su perigeo
Ese ciclo, con sus altibajos, concluyó esencialmente con la muerte de Perón en 1974 y su único heredero debía ser el pueblo.
Lo que vino después podría definirse como
Neoperonismo, Peronismo sin Perón o Peronismo residual, meras caricaturas del
Peronismo original multiplicadas en diversas corrientes políticas a partir de
1955. La primera fue el partido Unión Popular de
Juan Atilio Bramuglia, ex abogado sindical de la Unión Ferroviaria y Ministro
de Relaciones Exteriores de Perón entre 1946/49.Otros dirigentes adhirieron al
ideario del neoperonismo, como Augusto Vandor, Rodolfo Tecera del Franco,
Atilio García Mellid, Raúl Matera y Felipe Sapag.
Mutatis mutandi a 75
años de distancia, aquel Partido Justicialista que fuera historia hoy se ha
travestido en mitología, es decir un conjunto de mentiras que a fuerza de
repetirlas acaban siendo verdades.
Ese Peronismo residual, inútil ya para la
grandeza de la Patria y la felicidad del Pueblo, pasó a ser una cáscara vacía
de principios, mera herramienta al servicio de los fines inconfesables de
variados oportunistas de turno, autoproclamados herederos de Perón.
Poco importa que se denominen circunstancialmente menemistas, kirchneristas o fulanistas de tal. Ellos y sus legiones de militantes rentados persisten en agitar los viejos mitos para no perder sus nuevos privilegios.
Poco importa que se denominen circunstancialmente menemistas, kirchneristas o fulanistas de tal. Ellos y sus legiones de militantes rentados persisten en agitar los viejos mitos para no perder sus nuevos privilegios.
Todos por igual son metabolitos de aquella sustancia
original que se llamara Peronismo. Tóxicos
residuos políticos que deberán ser enterrados profundamente en el olvido para
que no sigan contaminando a esta sociedad dividida, atravesada por la pobreza,
por la ignorancia y la violencia, todas ellas siempre negadas pero persistentes
en su sombría realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario