miércoles, 17 de agosto de 2011

VOX POPULI, VOX DEI


                                               

Las elecciones primarias, simultáneas y obligatorias se llevaron a cabo el domingo 14 de Agosto, y el pueblo argentino, puso en el voto las preferencias para los candidatos que competirán en Octubre en la elección de presidente y demás cargos, ejecutivos y legislativos, según las modalidades de cada provincia.
Todo hace presuponer que la Presidente CFK obtendrá las adhesiones de la mayoría, posiblemente en la primera vuelta y esa decisión del pueblo será sagrada e inapelable, sin ascos, sin rencores ni sensaciones similares, por parte de quienes son demócratas, solamente cuando les conviene.
La voz del pueblo es la voz de dios, rezaba el antiguo apotegma latino. Y es bueno que así se comprenda, aunque no faltarán los escrupulosos que ejercen la policía de las sentencias, para alegar que Alcuino de York (735-804), el teólogo y erudito anglosajón que participó en la reforma educacional de Carlomagno, escribió en sus Epistolae:

Nec audiendi qui solent dicere, Vox populi, vox Dei,
quum tumultuositas vulgi semper insaniae proxima sit.

Que en criollo significaría:

Y no debería escucharse a los que acostumbran a decir
 que la voz del pueblo es la voz de Dios,
pues el desenfreno del vulgo está siempre cercano a la locura.


Sea de ello lo que fuere, la democracia continúa siendo el mejor de los órdenes sociales posibles, y es deseable que las sucesivas generaciones de argentinos la prefieran, la cuiden y la perfeccionen.



martes, 9 de agosto de 2011

LA POLÍTICA O LA BÚSQUEDA DE LA BISECTRIZ



La política, del griego πολιτικος  (politikós, relativo al ordenamiento de la ciudad) designa a aquella actividad humana que tiene como objetivo gobernar un estado en beneficio del pueblo que lo compone. El término guarda relación con “polis”, que en griego alude a las ciudades estados de la antigua Grecia. En el marco de una sociedad democrática, la política establece el sistema de normas y disciplina que garantizan el mejor funcionamiento posible del sistema.
Numerosos pensadores han opinado sobre este tema. Confucio, filósofo chino del siglo VI AC, gustaba relacionar el buen desempeño del gobernante con la aptitud ética, considerando que la autoridad debería recaer en un hombre virtuoso.
Platón sostenía que la corrupción era inherente a la política y que el gobierno debía recaer en una clase adiestrada en esos menesteres, en tanto que su discípulo Aristóteles la creía connatural al hombre y necesaria para la vida plena. Es propósito de la ética, decía el estagirita, alcanzar el fin propio del hombre, al cual se orientan todas las actividades humanas: La felicidad.
Mientras que la ética procura la felicidad del individuo, la política la busca para el conjunto social. Dado que el hombre es un ser sociable por naturaleza, la felicidad propia es indivisible de la felicidad del cuerpo social al que pertenece, por lo que Aristóteles concluye  afirmando que la ética es una parte de la política y que debe estar supeditada a ella, entendiendo por ética esa parte de la filosofía que estudia el bien y el mal, relacionado con el comportamiento humano.
Desde aquellos tiempos remotos hasta la fecha, la política sigue siendo un tema de reflexión para legos y entendidos, habida cuenta que la insignificancia de nuestras vidas y algunas de sus miserias están regidas por ella y en los días que corren en este mundo que gira, tanto se ha supeditado la ética a la política, que a menudo brilla por su ausencia. El concepto de bien y mal se diluye en conveniencias de círculo cuando no en fines inconfesables. La búsqueda del bien común con frecuencia se extravía y la política encrespa, divide y enfrenta a los sectores sociales, exacerbando sus contradicciones, postergando para las calendas griegas la búsqueda de la bisectriz, el afán de aquel justo medio, indefinible e impreciso, que sólo los grandes políticos avizoran y los pueblos agradecen.
Aquellos que llegan al timón de la nave del estado sin la necesaria cuota de ética, de talento y de grandeza requerida para la empresa, acaban demostrando su pauperismo moral y acarrean males enormes al conjunto de la sociedad.